miércoles, 29 de diciembre de 2010

Los mejores estrenos del 2010

A continuación, una lista de reseñas de nuestros diez títulos favoritos del 2010. Aparte de las películas comentadas, no queremos dejar de mencionar las siguientes, muchas de las cuales pudieron integrar este ranking: El eco (Laranas), Zona de miedo (Bigelow), La isla siniestra (Scorsese), El origen (Nolan), Loco corazón (Cooper), Halloween 2 (Zombie), La caja (Kelly), El solista (Wright), Invictus (Eastwood), Los abrazos rotos (Almodóvar), La visita de la banda (Kolirin), Wall Street: el dinero nunca duerme (Stone), Enseñanza de vida (Scherfig),  y Océanos (Perrin, Cluzard).


1.- Los amantes (James Gray)

Las obras maestras de James Gray exploran los dilemas de fracasados que buscan una nueva oportunidad, que viven atormentados por su propia moral. Pero ¿qué moral es la que los hace anteponer las reglas de la familia por encima de la libertad y la felicidad personal? Pocos como Gray reelaboran con tanto éxito los eternos motivos trágicos de la pasión y el destino, dentro de un imaginario moderno y urbano y, ciertamente, pocos devuelven a la noche de los planos fílmicos una urgencia tan triste, densa y lírica como esta.

2.-Atracción peligrosa (Ben Affleck)

Los mejores atracos a bancos, después de los de Fuego contra Fuego, se encuentran en  este filme que, hay que decirlo, ofrece mucho más: la cavilación melancólica de un joven delincuente que desea cambiar su vida por otra; la búsqueda de una familia que se ha perdido para siempre; el amor por una mujer que no se debió amar. Todo en la cinta tiene el signo de la imposibilidad, de lo trunco, pero la pregunta principal es por la traición de las raíces -una herencia cruenta pero orgullosa. No hay salida para Ben Affleck, que, con su segunda película, se revela como uno de los directores americanos más interesantes de su generación.

3.-La cinta blanca (Michael Haneke)

Un pequeño pueblo protestante del norte de Alemania, antes de la Primera Guerra Mundial. Castigo, represión, sadismo. Pero, sobre todo, un profundo misterio en torno a una serie de crímenes rituales donde los niños son las víctimas. Haneke, principal diseccionador de la violencia de Europa, analista de sus clases sociales, juegos de poderes, perversión y enajenamiento, vuelve a demostrar por qué el horror no es exclusivo de modos de vida  marginales. La violencia está adentro. Solo hay que buscar entre las imágenes.

4.-Red social (David Fincher)

El misterio de Mark Zuckerberg es explorado por uno de los directores más dotados de Hollywood. ¿Qué esconde el poder? ¿a qué lleva? ¿cuál es su costo? Preguntas que ya había formulado Welles en ese cubo mágico que fue Ciudadano Kane, y que ahora se reinventa con un estilo diferente. El enigma de La red social es el de las relaciones humanas, y, sobre todo, de cómo se destruyen indefectiblemente. Pero, claro, sin que nada resulte tan obvio como para que cada fotograma, que revuela en la memoria, aporte una clave diferente, un matiz siempre decisivo en la indagación del alma.

5.-Permiso para matar (Antoine Fuqua)

Eestructurado a partir de tres líneas paralelas que se entrecruzan -la de los policías Don Cheadle, Ethan Hawke, y Richard Gere-, este relato coral bebe del estilo exultante de Scorsese y De Palma, y, como en las mejores películas de estos maestros, no deja de convocar más drama que intriga, más vértigo que suspenso. La escritura de Fuqua, lograda en un extraordinario compromiso con sus nada ejemplares personajes, se libera de las prescripciones del género, para, finalmente, soltarnos, sin paracaídas, por una espiral de desesperación sin desenlaces previsibles. No ganará premios, pero será un filme de culto.

6.-Criatura de la noche (Tomas Alfredson)

Junto con Martin, de George Romero, esta es la mejor reelaboración del mito vampírico en función de la soledad adolescente. La de Oskar y Eli es una relación diferente, fundada en la incomprensión compartida. La sangre es símbolo de intensidad, en medio de los suburbios más fríos y degradados de Estocolmo -se siente un raro aislamiento social, el influjo soviético de los ochenta. El vampirismo deja de ser operático o barroco, tenebrista o gótico; en cambio, se hace celestial y lírico. Una verdadera venganza frente a la crueldad del hombre, de espaldas al folletín de Crepúsculo.

7.-Enemigo interno (Werner Herzog)

El director de Fitzcarraldo vuelve con este aparente drama criminal, en el fondo, tan inclasificable como cualquier otra cinta de Herzog. Iguanas, perros, anguilas, trasuntan los días de Nueva Orleans después del Huracán Katrina. Entre tanto, Nicolas Cage luce su espalda ladeada y encorvada como una bestia herida. Intoxicado por el dolor, humillado por el cansancio, enfebrecido por la droga, aventado a unas calles que lo consumen, el monstruo nunca pierde una lucidez extraña para sobrevivir, para tener compasión y convocar la ternura. Es el mejor policía de todos. ¿Hombre o animal? Es el mundo de Werner Herzog.

8.- Siempre a tu lado (Lasse Hallstrom)

Se trata de una cinta austera y respetuosa de los detalles de la vida, del tiempo, y de los vínculos que se forman en él. Como honrando el origen oriental de la historia real en la que se basa, Hallstrom adopta un distanciamiento y equilibrio imperturbables en la confección de esta elegía de la amistad entre un profesor y su perro. Algo que, paradójicamente, termina por acentuar su poder de conmoción. Las reglas convencionales del drama se dejan por una mirada secreta que se identifica con los marginales, con los que no son como nosotros.

9.-Un hombre solo (Tom Ford)

Colin Firth -actual favorito para el Oscar 2011 por El discurso del rey- ya había asombrado a la crítica como un catedrático gay profundamente deprimido por la muerte de su pareja. El cineasta Tom Ford evita la narración funcional y acierta con un encadenamiento de imágenes que transmiten esta experiencia quebrada, donde el viraje del gris al color articula un desfallecimiento cruzado por visiones iluminadas de sensualidad, belleza y “gracia”. Ford demuestra que el manierismo puede ser el más espiritual de los estilos -entre Wong Kar Wai y Almodóvar.

10.- Toy Story 3 (Lee Unkrich)

Los juguetes de los estudios Pixar han pasado de moda. La adultez lleva a una conclusión: botar los muñecos a la basura. Sin embargo, estos seres imaginarios cobran vida en el mundo del cine, y se resisten a morir. Grande será nuestra sorpresa cuando veamos cómo una guardería que debía servir de refugio, se convierte en una penitenciaría mortal. Aventura, humor, alegoría social, delirio, pero sobre todo, uno de los más poéticos villanos del cine animado: el oso Lotso. No es poco para un épico infantil que se atreve a presentir la muerte de principio a fin. Su urgencia y vitalidad están plenamente justificadas.

Paraíso y Octubre













La de Héctor Gálvez y los hermanos Vega son películas tan importantes como los dos títulos que ha dado Claudia Llosa (Madeinusa y La teta asustada), y otros directores como Gianfranco Quatrinni u Omar Forero, en la revelación de una nueva generación de cineastas que, por fin, se libera de una tradición de realismo psicológico -hasta cierto punto adscrita a los géneros tomados de Hollywood- que tanto mediocrizó al cine nacional en épocas pasadas.

Los puntos de partida, más modernos y plurales, son otros -el neorrealismo de Rossellini, o el minimalismo desdramatizado de Bresson-, y nos llevan a dos cintas llenas de originalidad y hallazgos propios. En la de Gálvez, se capturan retazos de vidas adolescentes, no exentas de humor y ternura, en un asentamiento humano constituido como tierra olvidada, fuera del progreso, en la periferia de Lima, hecha de desplazados y víctimas de la violencia. En la de los hermanos Vega, la historia de un prestamista de un barrio pobre, derruido y abandonado por el tiempo, es el motivo para crear una experiencia sutil de desencanto y fe, un reto mayor que los Vega remontan con éxito. Esperemos que el Estado cobre la lucidez necesaria como para incentivar y apoyar el trabajo de sus creadores fílmicos, ahora más numerosos, arriesgados y reconocidos que nunca. (Versión modificada del texto publicado en Somos 25/12/2010)