miércoles, 19 de marzo de 2014

Alain Resnais (1922 - 2014)


Balada de un hombre común (Inside Llewyn Davis, 2013) de Joel y Ethan Coen




Parcialmente basada en las memorias del desaparecido Dave Van Rock, Balada de un hombre común presenta a Llewyn Davis (Oscar Isaac), cantautor de música folk que trata de labrar una carrera en los barrios bohemios de Nueva York. Este punto de partida  es, también, una excusa para que los hermanos Coen nos sumerjan en una crónica llena de desconcierto, rabia, ternura y frustración.

Ya es conocida la facilidad con la que los Coen pueden crear atmósferas sugestivas. El humor, y el absurdo, conviven armónicamente en el camino de personajes frágiles, hasta algo inocentes, determinados a sobrevivir en un mundo kafkiano y algo siniestro. Es el caso de este joven artista que, ante el constante rechazo de los agentes y empresarios de la música, va perdiendo la esperanza. A esto se suma su también complicada relación con sus eventuales parejas y su propia familia. Con estos elementos, los Coen enhebran una narración pausada y elusiva, siembran el camino de su héroe con situaciones que parecen repetirse –y logran transmitir esa amenaza de de no escapatoria ante el fracaso–. Lejos de remarcar el dramatismo, este se destila como un perfume misterioso entre sus imágenes. El resultado es un filme sentido, contenido, lleno de personajes enigmáticos y fugaces –como el excéntrico y autodestructivo músico de jazz que interpreta John Goodman–. En fin, a esta Balada… le sobran méritos para ser una de las películas más bellas y trascendentes de los hermanos Coen, junto con Barton Fink, o Sin lugar para los débiles. (En: Somos, 15/03/14)

viernes, 7 de febrero de 2014

Eduardo Coutihno (1933 - 2014)


El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2013) de Martin Scorsese



Luego del homenaje a la infancia que fue La invención de Hugo Cabret (2011), Scorsese decidió retornar a otro fuero que conoce bien: el de un mundo adulto, violento y corrompido. Ese que también es el de Estados Unidos de América hoy en día. A fin de cuentas, cuando Scorsese decide contar la historia de un hombre –como lo hizo en Casino o Pandillas de Nueva York– también captura, a escala épica, el espíritu de una cultura y de una época.


En el marco de su filmografía, esta vez las miras deberían estar puestas en Casino (1995), obra maestra de estilo frenético que, como EL lobo… gravita sobre la construcción de un Imperio basado en el pecado, el engaño y el crimen. Y, detrás, el antihéroe, que conoce una caída tan vertiginosa como su estadía en la cima del poder, el sexo, y las drogas.  Es el caso del magnate de Wall Street Jordan Belfort, personaje muy logrado gracias a la actuación de Di Caprio, pero también a la dirección obsesiva de Scorsese, cuya cámara puede observarlo arrastrándose en medio de una sobredosis mortal durante varios minutos, y afrontando una tempestad bíblica en pos del dinero que puede escapársele de las manos. Y, aunque no es una cinta particularmente novedosa para el director de Toro salvaje, no se puede dejar de admirar su coherencia e intensidad: incapaz de deshumanizar a su protagonista, el filme se atreve a mostrar, con el humor y voluptuosidad que amerita un universo absurdo y casi surreal, los fastos más cínicos y decadentes de su sociedad. (En: Somos, 01/02/2014)

viernes, 31 de enero de 2014

El hombre de hielo (The Iceman, 2012) de Ariel Vromen



Michael Shannon es uno de los actores de carácter más interesantes surgidos en la última década. Su estilo contenido, hermético y atormentado cobró especial notoriedad en la cinta independiente Take Shelter (2011). Sin embargo, también es requerido por la industria, y sin dudas es de lo mejor en El hombre de acero (2013), nueva historia de Superman a cargo de Zack Snyder, y donde Sahnnon interpretaba al villano Zod. En El hombre de hielo (2012), estrenada tardíamente en Lima, volvemos a verlo en el cine dramático de presupuesto más modesto, interpretando a un asesino a sueldo que nos hace recordar al trastornado y paranoico hombre de familia de Take Shelter.


Este asesino es Richard Kuklinski, un gángster que empezó a trabajar para la mafia italiana de Nueva York en los años sesenta. Ariel Vromen decidió contar esta historia de la vida real, centrándose, sobre todo, en la doble cara del antihéroe: padre ejemplar en su vecindario y, a su vez, uno de los más prolíficos sicarios de de EEUU. La apuesta del realizador es interesante en la medida en que tiene un reparto bien escogido (Ray Liotta, Winona Ryder, Robert Davi), al que le saca el máximo provecho. Con un estilo de raigambre más bien clásica, y una exigente fotografía de tonos fríos y claroscuros intensos, observamos a un extraño ser humano que trata de no mezclar esos dos mundos antagónicos que, a veces , están a punto de tocarse. A pesar de un final algo abrupto y los problemas para resolver todas las líneas narrativas del filme, El hombre de hielo tiene momentos fascinantes, y más de una actuación memorable.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Gravedad (Gravity, 2013) de Alfonso Cuarón


Mucho se ha dicho sobre esta película del mexicano Alfonso Cuarón, quien  ya sorprendía a la crítica estadounidense con la sobrevalorada Y tu mamá también (2001). Luego, Cuarón demostraría su talento con Niños del hombre (2006) y, ya con una carrera internacional a cuestas, necesitó cerca de cinco años para realizar el que se ha revelado como su filme más exitoso, además de costoso –cuenta con dos de las estrellas más solicitadas de Hollywood: Sandra Bullock y George Clooney–, sobre unos astronautas que tienen dificultades para cumplir su misión –la reparación de un satélite en el espacio.


Lejos de crear efectos aparatosos, en Gravity, la tecnología está al servicio del arte: se logra una especie de estilo “transparente”, con tomas larguísimas que proporcionan un realismo limpio, de experiencia “en tiempo real” y permanente flotación en el espacio. Pero, sobre todo, el constante peligro de ser tragados por la oscuridad y el vacío. También hay que destacar la dosificación de la luz y el suspenso, la música y el silencio, que crean las atmósferas correctas para la experiencia de la precariedad y el asombro. Lo que juega en contra, por otro lado, es el aspecto psicológico que envuelve al personaje de Bullock, que involucra algunas “pruebas de voluntad” y líneas del guión algo trilladas. Sin embargo, el lado menos original del filme no llega a ensombrecer sus mejores momentos. Eso sí, Gravity está aún muy lejos de 2001, odisea del espacio, a la que rinde un respetuoso homenaje. (En: Somos 16/11/13)