jueves, 2 de febrero de 2012

Habemus Papam (2011) de Nanni Moretti



Ha sido elegido el nuevo Papa (Michel Piccoli). Pero la felicidad aparente se volverá consternación. El flamante Santo Padre se resiste a salir al balcón. Ese es el punto de partida del último filme de uno de los más originales cineastas europeos en actividad: el italiano Nanni Moretti (Caro Diario, La habitación del hijo). Moretti, quien suele aportar, como actor, un aire de inteligente comicidad y frescura, no deja de tener una presencia importante como un psicoanalista -contratado por el Vaticano- que trata de resolver el pánico que ha asaltado al Summo Pontífice, y que le impide cumplir su papel.

Precisamente, ese es uno de los temas que se abordan: esa dimensión existencial que está fuera del teatro del mundo, donde uno ha perdido la fuerza para continuar y es asaltado por las dudas más temibles y la soledad más radical. En ese sentido, Moretti no critica a la Iglesia ni la elogia, y se dedica a explorar esa crisis personal que contrapone la mundanidad de las ceremonias, el poder, y sus rituales, con esa vida anónima y despojada de importancia que el Papa depresivo busca para poder seguir viviendo. ¿Qué humanidad es la que se hace evidente en este proceso inaudito, donde se expone la más sentida fragilidad de quien debiera ser guía espiritual de los demás? Otro acierto de Moretti radica en su capacidad para no exacerbar el dolor, para no subrayar los sentidos, para fluctuar entre el dramatismo, la ternura, y el humor más sutil. Habemus Papam (título original) es una película extraordinaria que no debería haberse estrenado, en el Perú, con la engañosa versión en español de “Un Papa en apuros”. (En Somos 28/01/2012)