martes, 1 de mayo de 2012

El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011) de Terrence Malick


El primer largometraje de Terrence Malick (Malas tierras) data de 1973, y constituyó uno de los hitos de la renovación de Hollywood en esa década, junto con los trabajos de Coppola, Scorsese, De Palma, o Bogdanovich. Pero Malick probaría ser el más intransigente con sus postulados estéticos, en búsqueda de los más ásperos cuestionamientos morales del ser humano, incluyendo temas como los del pecado original, la relación con la Naturaleza como “paraíso perdido” desde un ángulo más bien cósmico, y otras coordenadas existenciales como las del perdón y la posibilidad de trascender las barreras individuales de la civilización.

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, El árbol de la vida es uno de sus filmes más arriesgados, pero también uno de los más sugerentes. A través de una larga rememoración, vamos de la ciudad al mundo rural en los años cincuenta, especie de remembranza idílica donde se pone en escena el aprendizaje de vida al interior de una típica familia americana. Malick logra comunicar al espectador una serie de preguntas que surgen no desde la intriga, sino desde un conjunto de sensaciones o “revelaciones”, insinuaciones, percepciones prohibidas, contrastes, y gestos que se van acumulando y van enhebrándose con una lógica casi velada. Se podría decir una experiencia de resonancias “bíblicas” que alcanza un profundo lirismo, y que no teme remontarse a los confines de la creación. (Somos, 28/04/12)