domingo, 19 de mayo de 2013

Iron Man 3 (2013) de Shane Black


Hollywood no debe ser sinónimo de falta de imaginación o entretenimiento publicitario. Este filme, junto con Los vengadores, puede verse como un fino ejercicio de género. A diferencia de las anteriores entregas, que por cierto no estaban mal, Iron man 3, sin dejar de aprovechar el carisma de Downey Jr., está lejos de echar sobre sus espaldas todo el funcionamiento de la película.

Prueba de ello es Guy Pearce como Aldrich Killian, convertido desde ya en uno de los mejores malhechores de películas de superhéroes. Este es un rival humanizado gracias al extraordinario prólogo que permite comprender los resortes psicológicos que lo vincularán al arrogante y encantador Stark. Y es que el director, Shane Black, no solo es el respetado artífice de Kiss Kiss, Bang, Bang (2005), sino, sobre todo, un experimentado guionista que conoce la importancia de la palabra y la construcción de la historia y sus personajes. Eso no significa, tampoco, que Iron man 3 sea una película pretenciosa. Al contrario, es una fantasía que, sin tomarse demasiado en serio, evita la sensiblería o el dramatismo ampuloso, para favorecer el humor, el espectáculo sofisticado, y, por qué no, la ironía política —véanse sino las apariciones del “Mandarín” (Kingsley), un curioso “malvado” que se burla de EEUU, de los montajes mediáticos, y de todos los clichés sobre el terrorismo de Oriente. En suma, esta puede ser la cinta más sólida de la serie, capaz de poner en riesgo a su superhéroe y no aburrirnos en el intento. (Somos, 04/05/13)