jueves, 20 de septiembre de 2012

Agentes secretos (Haywire, 2011) de Steven Soderbergh



La nueva película del director de Contagio es un ejercicio de estilo, o de género (en este caso, el thriller de acción), concebido –en propias palabras de Soderbergh- en función a su protagonista, la estrella de las artes marciales mixtas Gina Carano. Ella es Mallory Kane, una agente del cuerpo de élite militar, contratada para una serie de misiones secretas que no cuentan con la aprobación oficial del gobierno. Sin embargo, su historia se complica cuando empieza a sospechar del hombre que la contrata (Ewan McGregor) y la sinuosa red que está detrás del plan.

Soderbergh es uno de esos cineastas camaleónicos, con gran habilidad para aportar una siempre bienvenida cuota de inteligencia y sensibilidad a proyectos menores o de ánimo lúdico como este. Si bien es cierto ya no son ninguna novedad las estructuras temporales fragmentadas, ni las tramas laberínticas que cada cierto tiempo revelan diferentes culpables y victimarios, Agentes secretos tiene la cualidad de proponer, además, un sofisticado estilizamiento que saca provecho de sus locaciones europeas, su elenco de primer nivel (además de McGregor están Michael Douglas, Michael Fassbender y Antonio Banderas), y, claro, esa extraordinaria mezcla de fuerza, sensualidad, y misterio que la Carano despliega con contundencia en cada fotograma. Lo interesante del filme de Soderbergh es que, detrás del entretenimiento, esconde una sutil relectura contemporánea del film noir y convierte a la “femme fatale” en una improbable heroína que ha perdido cualquier temor en un universo de hombres. (En Somos, 11/08/12)