lunes, 21 de noviembre de 2011

Baby shower (2011) de Pablo Illanes


Ahora ya no se trata de un enmascarado en busca de adolescentes prematuros. En este slasher (subgénero caracterizado por psicópatas que perpetran asesinatos sangrientos) chileno, las potenciales víctimas son un grupo de amigas adultas que se reencuentran en una casa de campo, como modo de celebración del embarazo avanzado de la anfitriona (Ingrid Isensee). Lo más destacable quizá sea, precisamente, esta parte, concentrada en  la casona y la tensión que se estable entre las amigas. Aquí, Illanes ofrece un retrato crítico del prototipo femenino autosuficiente, hipócrita, y decadente de la gran ciudad -ahora encallada en un espacio rural desconocido-. A la vez, los planos están cargados de un fuerte erotismo, a través de los cuerpos acerados de estas mujeres maduras y llenas de una agresividad que se incrementa poco a poco. 

Ya inmersos en el reino del gore, en la segunda parte se da paso a una mezcla de cacerías rutinarias y algo caóticas. Por otro lado, el protagonismo de la mujer embarazada da paso a una secta puritana cuyo delineamiento no queda del todo claro: la desaforada fiesta de sangre abandona, quizás demasiado, las posibilidades de mantener interés en los personajes y sus motivaciones. Sin embargo, el balance no es negativo, ya que rara vez el cine latinoamericano se atreve a dejar de lado la solemnidad y probar suerte con esa mezcla transgresora de sexo, cuadro psicosocial, y pulsión predadora, que pocas artes subliman mejor que este cine de choque y provocación.(versión modificada del texto publicado en Somos 19/11/2011)