lunes, 28 de marzo de 2011

Desconocido (Unknown, 2011) de Jaume Collet-Serra


Una pareja de norteamericanos llega a Berlin para asistir a un congreso científico. Lo que no esperan es que uno de ellos (Liam Neeson) se convertirá en víctima de un accidente que, además de impedirle lograr su objetivo, lo sumergirá en un coma del que saldrá a una realidad diferente de la que preveía. Desconocido se convierte, así, en la odisea por recuperar una vida perdida, evocando, en sus primeros minutos, el estilo de algunos clásicos de Hitchcock.

Desde Venganza (Pierre Morel, 2008) -donde va a rescatar a su hija a Paris-, hasta la fallida Crónica de un engaño (Richard Eyre, 2010) -donde viaja a Italia para investigar a su esposa-, Neeson es un especialista en encarnar a hombres buenos que son embaucados y deciden llegar a la raíz de su desgracia familiar. Y es interesante que, en los últimos años, las ciudades de Europa funcionen, para Hollywood, como un fascinante universo que esconde una telaraña siniestra.

Neeson es experto en expresar la paranoia, la tensión suspicaz, la desesperación contenida, la nobleza de espíritu, y aquí potencia ese registro con un añadido: Collet-Serra (La huérfana, 2009) es sutil a la hora de multiplicar las pistas falsas, y esconder las claves que permitan comprender el alucinado desconcierto que viven los ojos del héroe. La amnesia también hace su trabajo en esta historia de retruécanos a veces no tan convincentes. Sin embargo, la sobria puesta en escena, y el magnífico elenco (lo completa Diane Kruger, Bruno Ganz y Frank Langella), dan interés a una cinta con una primera hora de antología. (versión modificada del texto publicado en Somos 26/03/2011