domingo, 18 de marzo de 2012

Un mundo mejor (Haevnen, 2010) de Susanne Bier


Llega esta ganadora del Oscar a mejor filme extranjero de 2011. Se trata de la historia de dos amigos, dos niños que se encuentran en medio de un contexto destructivo. Mientras que Christian enfrenta la muerte de su madre tras un largo padecimiento de cáncer, Elias debe encarar el bullying que sufre, en el colegio, de parte de compañeros más grandes que él. Ambos tomarán dos actitudes diferentes: mientras uno decide hacer justicia con una violencia mayor, el otro se ve desconcertado y temeroso frente a lo que pueda pasar.

Un mundo mejor configura retratos sicológicos al límite, plantea situaciones brutales con sequedad y sin efectismos, y, sobre todo, articula, con éxito, diferentes vidas -porque hay que sumar la de los padres: un matrimonio en trance de separación, más un padre viudo que no puede reconciliarse con su hijo. En este punto, vale la pena mencionar el sugerente paralelo que hace Bier con la historia de Anton (Mikael  Persbarandt), uien trabaja salvando víctimas de las guerras étnicas, como cirujano, en la zonas más pobres de África -donde también se presentan relaciones de abuso sistemático-. Lejos de remarcar sentidos de forma plana, Bier no deja de lado las múltiples aristas de los relatos, y no sucumbe ante la proliferación de tramas, sino que las engarza en un tormento moral y dramático bastante intenso y desgarrado. El final, si bien algo tranquilizador, no desmerece lo logrado por este estupendo filme europeo. (En Somos, 10/03/ 2012)