jueves, 30 de junio de 2011

Kung Fu Panda 2 (2011) de Yennifer Yuh


La nueva sensación de la animación es, con justicia, esta segunda parte de la historia de un joven oso sindicado para salvar China de un pavo real cruel y tiránico. Y es que el gordinflón “Po” no solo resume una especial habilidad para burlarse de sí mismo y sus enemigos. Si los Blue Sky  Studios lograron una buena película al reinventar la ciudad brasileña de Rio echando mano de una sorprendente capacidad de fabulación a partir de una realidad diferente a la americana, Dreamworks hace lo mismo con el mundo asiático -solo que, esta vez, reinventado, también, a partir del imaginario popular de las películas de artes marciales.

Y es que, en efecto, si Kung Fu Panda 2 supera la frialdad del entretenimiento eficaz y visualmente extenuante, se debe no tanto al virtuosismo digital, como a la absorción cultural de la personalidad de sus criaturas -donde resalta el villano, de una maldad acerada pero atenuada por sus tormentos- y la historia misma.  Esto incluye,  también, una búsqueda de los orígenes familiares de Po: la reconstrucción de un pasado más dramático que cómico. Es entonces que la cinta cobra su verdadera belleza, ante las evocaciones de la niñez del héroe. Allí, la directora Yennifer Yuh prefiere la técnica de animación tradicional, aportando un matiz extraño y oscuro que las secuencias de acción necesitan para que su esplendor visual -conseguido con acabados y tonalidades orientales- no se agote en el mero fuego de artificio.(En Somos, 18/06/2011)

La casa muda (2010) de Gustavo Hernández


No son frecuentes las cintas de terror latinoamericano en  cartelera, como esta producción austera que aprovecha al máximo las convenciones del género: una muchacha (Florencia Colucci) y su padre (Gustavo Alonso) han asumido la tarea de limpiar una rústica casa deshabitada en medio del bosque. Sin embargo, una serie de extraños acontecimientos convierten la historia en una dramática lucha por la sobrevivencia.

Lo interesante de la propuesta recae en el registro directo de una videocámara hiperrealista que nunca se apaga: otra variante de esa filmación ininterrumpida de lo imprevisible, estilo ya probado por El proyecto de la bruja de Blair (1999) o Rec (2007). Hernández no necesita más que el seguimiento accidentado a su heroína en medio de las correrías y el pavor, potenciado con la edición del sonido -que proviene de espacios que no podemos ver-. Se trata de un único plano-secuencia donde el misterio de lo que está “fuera de campo” hace su trabajo. Pero no se piense que el filme deslumbra y tensa sus cuerdas de principio a fin: no solo debemos disculpar demasiadas licencias de verosimilitud, también hay que pasar por alto un redundante juego de fugas y gritos que están al límite del efectismo. La cinta -inspirada en una “historia real” de los años cuarenta en Uruguay- mejora hacia el final, convocando resonancias psicológicas y elucubraciones criminales que devuelven interés a este saludable aunque irregular debut fílmico. (En: Somos, 25/06/2011)

martes, 21 de junio de 2011

Lima Independiente 2011


Hasta el 25 de junio va este bello festival que, de alguna manera, es un espacio creado no para las vanidades ni la superchería, sino para la congregación de una nueva generación de directores y espectadores. Las funciones son gratuitas y, en diversas sedes de Lima, se podrán apreciar retrospectivas de clásicos modernos como Armando Robles o Raúl Perrone, además de lo mejor y más arriesgado del cine peruano y latinoamericano. Más información acá:

http://limaindependiente.blogspot.com/

jueves, 16 de junio de 2011

Conversatorio sobre cine peruano y Errante aberrante (2011) de Rafael Arévalo


Como adelanto del próximo Festival de Cine Lima Independiente, la Revista Godard! y el Centro Cultural Cafae-Se los invitan, este viernes 17 de junio, a la proyección del nuevo filme de Rafael Arévalo: Errante aberrante. La función será complementada con el conversatorio ‘¿De qué hablamos cuando hablamos de cine independiente peruano?’, que contará con los comentarios de los críticos Jaime Luna Victoria, Sebastián Pimentel y Claudio Cordero

Lugar: Centro Cultural Cafae-Se (Av. Arequipa, 2985).
Hora: 7:30 p.m.
ENTRADA LIBRE

martes, 14 de junio de 2011

Biutiful (2010) de Alejandro González Iñárritu


Javier Bardem es Uxbal, personaje nocturno de la Barcelona más empobrecida. Padre de familia, pareja de una mujer trastornada (Maricel Álvarez), enfermo terminal, se trata de una verdadera alma en pena cuyos trabajos al margen de la ley -como oficiar de mediador con una policía corrupta para encubrir a los inmigrantes- no hacen más que colocarlo siempre en situaciones límite, donde sus acciones pueden tener consecuencias trágicas que acrecientan su vía crucis.

El problema de la cinta recae en su incapacidad de articular los lazos que presenta. La relación  de Uxbal con su pareja, con los “amigos” que trasunta diariamente, o con sus pequeños hijos, deja ver la misma artificialidad de la fotografía tornasolada -siempre presta, en el caso de Iñárritu (director de la sobrevalorada Amores perros), a “embellecer” la miseria. Lo mejor está, como se ha dicho, en la actuación y presencia de Bardem, él si capaz de transmitir la sensibilidad golpeada que los ralentís y temblores de la cámara quieren subrayar en todo momento. El preciosismo de esta estética lúgubre, o la redundancia de cuadros de dolor sin mayores ambigüedades, son algunos de los obstáculos que tiene que sortear el espectador para tratar de escudriñar en la búsqueda de redención del personaje. Finalmente, la trastienda lumpen de la ciudad española aporta un tercer ángulo fílmico con posibilidades, aunque, diremos, bastante desperdiciadas ante la ausencia de suficientes matices humanos.