martes, 21 de mayo de 2013

Volver (2006) de Pedro Almodóvar


 Volver es la historia de una saga familiar donde solo sobreviven las mujeres. Raimunda (Penélope Cruz) vive con su hija adolescente (Yohana Cobo) y con un marido que acaba de perder su empleo. Sin embargo, el esposo también perderá protagonismo en lo que es, en el fondo, una historia de madres e hijas vinculadas por un pasado trágico.

El personaje de Raimunda está inspirado en Sofía Loren. Ella luce la cabellera negra y revuelta, los pechos exuberantes y la misma sensualidad “popular” que tenían las ragazzas del cine italiano de los cuarenta y cincuenta. Alrededor, revolotean otras mujeres: desde las entusiastas y humildes vecinas –entre ellas una prostituta algo obesa hasta la anciana tía Paula (Chus Lampreave) o Agustina (Blanca Portillo), una amiga de la familia que tiene cáncer.

El espectador descubrirá, como es usual en Almodóvar, cómo el destino vincula a estas mujeres humildes, enfermas, pero llenas de una gran necesidad de perdonar, de cuidarse las unas a las otras, cuando los hombres han desaparecido por completo. Es una comunidad de seres marginales y olvidados. Como el Benigno de Hable con ella, como el Ignacio de La mala educación, en Volver tenemos a Irene (Carmen Maura), la madre de Raimunda que el pueblo cree muerta hace muchos años. Ella es otro monstruo almodovariano signado por un pasado infame, lo que la condena a una vida penitente y ensombrecida.

Sin embargo, lo que distingue a Irene es su deseo de recuperar el amor de Raimunda. Irene ha regresado para reconciliarse con sus hijas, para contarse los secretos que las mantuvieron alejadas por tanto tiempo. Y esa reconquista se emprende jugando a las escondidas, con una mezcla de inocencia, travesura y picardía del que ya no tiene nada que perder. Es una mujer que tiene de lunática, de clown, de ridículo espantajo, de fantasma amistoso. Ella comparte un duelo con su hija y con su nieta, pero también la conciencia de un crimen inconfesable.

Otro protagonista es el viento, un viento omnipresente que despeina a Raimunda y que hecha a andar los modernos molinos eólicos que decoran las áridas tierras de La Mancha. El olvido, el paso del tiempo, el silbido amenazante de una ventisca que se lleva todo, anuncian la llegada de la muerte. Contra esa muerte sobreviene no solo el empuje radiante de Raimunda, su fuerte determinación, sino también la ternura avasalladora de Irene, la madre fantasma que regresa para pedir perdón y cuidar de este grupo de mujeres solitarias.

Además de regalarnos las antológicas actuaciones de Cruz y Maura, Volver es una obra maestra hecha de tomas fijas de formato ancho donde abundan los primeros planos, los colores cálidos, las sombras bien definidas y una tersura visual que ya se ha hecho marca de distinción de las últimas películas de Almodóvar. El resultado es un divertido concierto de afectos, de gags cómicos, de situaciones irrisorias y conmovedoras que ya no dependen de un gran despliegue de cámaras o de muchos números musicales. 

Volver no solo es un decantamiento fino del arte de Almodóvar; también es una muestra de un cine español y universal a la vez, hecho con una economía estilística que muy pocos realizadores pueden ostentar hoy en día. (En Somos: 25/11/06)

lunes, 20 de mayo de 2013

Alerta solar (Sunshine, 2007) de Danny Boyle


 


La tierra corre el peligro de morir ante el enfriamiento del Sol, que está condenado a apagarse para siempre. Un grupo de científicos, a bordo de la nave Ícaro II, pretende acercarse a la estrella moribunda. El objetivo es lanzarle una poderosa bomba capaz de reactivarla, y, así, salvar a la humanidad. Este es el punto de partida Alerta solar, del británico Danny Boyle.  

Los personajes de Boyle siempre son parte de grupos ensimismados que viven en un mundo sin esperanzas. Ya sean los junkies de Trainspotting o los astronautas de Alerta solar, todos se relacionan gracias a un pacto que les permite subsistir. Sin embargo, poco a poco, pierden el control. Pareciera que, en el universo de este director, la condición de sobrevivencia es la destrucción de los demás, siempre en medio de una realidad marchita o apocalíptica.

En este caso, la banda de prudentes astronautas de Alerta solar pareciera ser la más preparada para resistir a la locura, a la codicia. Y, quizá por eso, su  deterioro se hace más interesante, más dramático. Solo el físico Capa (Cillian Murphy) y la piloto Cassie (Rose Byrne) guardan el equilibrio uno de los aciertos del filme es haber establecido, entre ambos, una complicidad emocional subterránea, tácita, silenciosa, sin conducirla nunca por terrenos previsibles. 

Pero lo más interesante es el influjo que ejerce el Sol sobre los tripulantes. Antes fue el dinero (Millonarios), la droga (Trainspotting), el poder tiránico (Exterminio). Todos estos elementos eran fuente de vida, de sobrevivencia, de aparente "felicidad". Ahora, en un cosmos frío y oscuro, ese elemento es un Sol de efectos adictivos e insospechables. Nadie escapa a ese encantamiento, a ese deseo secreto que invade a los astronautas, ni siquiera Capa, ni siquiera el ejemplar capitán Kaneda (Hiroyuki Sanada). Este es el aspecto más original de la película, ya que Boyle no solo filma la luz, sino su fuerza, su belleza, su calidad hipnótica, que en este caso es tan vital como devastadora.

Es cierto que hay influencias cinematográficas claras: el computador Hal  y la navegación cadenciosa de la nave de 2001, Odisea del espacio de Kubrick; la visión del planeta espiritual en Solaris de Tarkosvski; la claustrofobia y el duelo en Alien de Ridley Scott; y hasta los secretos metafísicos de Apocalipsis ahora! de Francis Ford Coppola. Pero son referencias que hay que celebrar porque, lejos de imitar, Boyle usa creativamente, moldea para alcanzar sus propios fines. 

Algunos rasgos de estilo distintivos del autor son la distorsión de la imagen, el efecto de vértigo, la aparición fantástica. Solo que esta vez colaboran mejor entre sí, en una sofisticada poética de la luz y la oscuridad donde no hay nada de expresionismo y sí mucho de abstracción lírica.

A pesar de su dinámica de acción incesante, Alerta Solar es una película muy europea, moderna y original. Como en todo buen filme, lo que está detrás del esfuerzo físico de sus personajes es un avatar espiritual, esta vez agónico y sublime a la vez. Cillian Murphy, como el Martin Sheen de Apocalipsis ahora!, hace un viaje a través de lo más oscuro del alma humana. Pero, a diferencia de él, no deja de ser un místico redimido por una fuerza divina ya sea esta el Sol, una luz infinita o un mar de fuego. (Versión modificada del texto publicado en Somos 26/05/2007)

domingo, 19 de mayo de 2013

Iron Man 3 (2013) de Shane Black


Hollywood no debe ser sinónimo de falta de imaginación o entretenimiento publicitario. Este filme, junto con Los vengadores, puede verse como un fino ejercicio de género. A diferencia de las anteriores entregas, que por cierto no estaban mal, Iron man 3, sin dejar de aprovechar el carisma de Downey Jr., está lejos de echar sobre sus espaldas todo el funcionamiento de la película.

Prueba de ello es Guy Pearce como Aldrich Killian, convertido desde ya en uno de los mejores malhechores de películas de superhéroes. Este es un rival humanizado gracias al extraordinario prólogo que permite comprender los resortes psicológicos que lo vincularán al arrogante y encantador Stark. Y es que el director, Shane Black, no solo es el respetado artífice de Kiss Kiss, Bang, Bang (2005), sino, sobre todo, un experimentado guionista que conoce la importancia de la palabra y la construcción de la historia y sus personajes. Eso no significa, tampoco, que Iron man 3 sea una película pretenciosa. Al contrario, es una fantasía que, sin tomarse demasiado en serio, evita la sensiblería o el dramatismo ampuloso, para favorecer el humor, el espectáculo sofisticado, y, por qué no, la ironía política —véanse sino las apariciones del “Mandarín” (Kingsley), un curioso “malvado” que se burla de EEUU, de los montajes mediáticos, y de todos los clichés sobre el terrorismo de Oriente. En suma, esta puede ser la cinta más sólida de la serie, capaz de poner en riesgo a su superhéroe y no aburrirnos en el intento. (Somos, 04/05/13)

miércoles, 24 de abril de 2013

Asu mare (2013) de Ricardo Maldonado



El éxito de Asu mare no tiene que ver tanto con lo cinematográfico, como con lo social: en un país sin estrellas que sean capaces de congregar a todo tipo de público, filmes como este muestran las posibilidades de la comedia alrededor de un tema como la identidad –tópico que en sus monólogos, Alcántara, más allá de algún exceso, ha tenido a bien tratar.

Pero, por otro lado, sería absurdo pensar que el éxito comercial garantiza la calidad de un filme que tiene, exclusivamente, a un show unipersonal como punto de apoyo. Lo más valioso se encuentra en su primera hora, cuando se intercala el stand up comedy con las “representaciones” que nos llevan al pasado, a la infancia y juventud de Carlos Alcántara, sketches intencionadamente farsescos y desmadrados. El terreno de la comedia ligera y sin pretensiones es donde mejor le va. Sin embargo, esa frescura, irreverencia, y complicidad –que podía hacernos olvidar algunas resoluciones narrativas algo torpes– entran en  problemas cuando el filme prueba una impostura más “seria”. Es cuando la voz en off que acompaña las escenificaciones del pasado se hace machacona y solemne, cuando se cae en el sentimentalismo aleccionador y de empaque publicitario. Es en ese momento en que la película revela su falta de ideas, deja el trabajo a las cámaras lentas y los efectos de fotografía, y la complacencia edificante se confunde con una caricatura sin personalidad.(En: Somos 20/04/13)